Es lo que se conoce por lenguajes autónomos. Los investigadores sospechan que los gemelos bebés se fijan en el otro como modelo en el desarrollo del lenguaje cuando carecen de un modelo de lenguaje adulto. Este “idioma” consiste en invertir las palabras y utilizar onomatopeyas. Estos lenguajes autónomos se forman cuando dos bebés que están muy unidos aprenden a hablar un idioma real juntos, al mismo tiempo que juegan y se comunican entre sí. Aunque ocurre con mayor frecuencia en el caso de gemelos, ya que normalmente pasan más tiempo juntos y se desarrollan al mismo ritmo, este fenómeno también puede darse entre dos bebés que no son gemelos. Estos “idiomas” inventados suelen desaparecer tras la infancia, una vez que el niño aprende un idioma real.
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Algunos siameses pueden sentir y saborear lo que su gemelo.
Susan Dominus escribió un artículo para The New York Times sobre dos siamesas, Krista y Tatiana Hogan, que están unidas por la cabeza a través del “puente talámico”, una parte del cerebro que actúa como un “conmutador neuronal” y filtra la mayor parte de los estímulos sensoriales.
“[Sus padres se dieron cuenta de que] cuando una niña dirigía su mirada fuera de la televisión, se reía de las imágenes que su hermana tenía enfrente. El intercambio sensorial, creen [los investigadores], se extiende al sentido del gusto de las niñas: a Krista le gusta el ketchup y a Tatiana no; su familia lo descubrió cuando Tatiana se raspaba la boca intentando quitarse la salsa aunque no era ella la que la estaba tomando”.
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